martes, 13 de mayo de 2014

Antologías, ¿una nueva forma de ganar dinero fácil?

Lo reconozco, soy la chica de las antologías. Al principio me gustaba presentarme a concursos de relatos y más de una vez salí seleccionada. Luego, diversos organizadores empezaron a ponerse en contacto conmigo por motivos varios y, si no me daba mala espina, o sea, no percibía ánimos de lucrarse de mi obra sin que yo viera nada, procuraba mandarles algo. Tampoco dejé de mandar mis relatos a algún que otro concurso, por si acaso, pero ya no mandaba tantos. 
¿Por qué me ha dado por hacer esta entrada ahora, si como ya he dicho participo en tantas antologías? Pues bien, porque de un tiempo a esta parte me encuentro con cada vez más antologías que no parecen tener otro objetivo que el lucro rápido de los organizadores
¿Cómo funcionan estas antologías? Nada más fácil: hacen un concurso en el que el ganador recibe una pequeña cantidad o, en su defecto, unos cuantos ejemplares. Eligen un ganador al azar (o, en su defecto y preferiblemente, a un conocido de dichos organizadores), y lanzan la antología con todos los relatos restantes, sin leerlos, sin filtros y, por supuesto, sin corregirlos
¿Y cómo sacan una pasta gansa con esto? Simplemente, poniendo un precio no demasiado alto (pero ni de lejos lógico si tenemos en cuenta lo mal trabajado que está y las pocas páginas que tiene), informando de quiénes son los "seleccionados" y esperando tranquilamente a que los ingenuos autores compren libros para ellos y sus familiares. Si pica algún otro desgraciado, mejor. 
Echando cuentas, nos percatamos de lo mucho que les sale a cuenta. Si hacen un concurso de microrrelatos y se presentan aunque sean doscientos autores (suelen ser más), lo compran la mitad (asumiendo que sólo compran uno, que no suele ser el caso) y ponen un precio de unos 12 €, descontando unos costes de 4€ (tirando muy por lo alto, que tampoco suele ser el caso... generalmente los costes no superan los 2-3€), tenemos a unos tipos que, sin esfuerzo, se han sacado más de 800 €. 
Luego tenemos la variante dos: elegimos unos cuantos autores de los que se han presentado al concurso. Eso sí, les decimos que si quieren participar tienen que pagar unos 50€. Y para combatir reticencias, les decimos que les daremos 5 ejemplares. Con lo cual nos sacamos alrededor de 30€ por autor, que tampoco está mal. Si multiplicamos por entre 20 y 30 autores, más los que luego vendamos, por mucho que cueste imprimir los libros y enviarlos también tenemos otra fuente de dinero fácil bastante rentable y cómoda. 
¿Que cómo lo sé? Porque recientemente yo he sido una de esas ingenuas. Se trata de la antología de "relatos románticos", Porciones del alma, que reseñé en su momento en escriboleeo (un Lo leí por fuerza de voluntad, no hace falta decir más, aunque podéis leer la reseña aquí). Era tan descaradamente sacacuartos que incluso había dos relatos idénticos de dos personas distintas... por no hablar de la terrible ortografía. La cuestión es que esa gente en principio inspira confianza, están presentes en muchos sitios y parecen de fiar... hasta que picas. Aunque claro, muchos de los que pican ni se leen el libro, se conforman con mostrar su relato a todo el mundo sin darse cuenta de que está en un contexto de basura literaria en el que solo se salvan unos pocos textos. Así que repiten y, lo peor, se creen que sus relatos son valorados y maravillosos, porque les publican una y otra vez.
En cuanto a la segunda variante, me lo han ofrecido... a lo que yo contestaba siempre con un educado pero sarcástico mensaje de "renuncia" a mi supuesto premio. Pero conozco a gente que, con tal de ver su obra publicada, aunque estuviera diluida entre otros veinte relatos, ha pagado alegremente lo que hiciera falta. Que no les critico por ello, faltaría más. La culpa es del que engaña, no del engañado. Porque si realmente fueran reales las razones que dan para semejantes cobros, les hubieran cobrado sólo el coste de imprimir y corregir, no la totalidad del precio del libro... o les hubieran dado más ejemplares, o porcentaje de los beneficios. Pero, por 50 míseros euros, ¿quién se para a pensar en esas cosas? (os diré quién: yo, que estoy obsesionada con los números del mundillo literario, y más cuando algo me huele a chamusquina: 50€ a cambio de 5 míseros ejemplares equivalen a un coste de producción de 10€ el ejemplar, lo cual es IMPOSIBLE). 
Yo, desde luego, he decidido que no me presento a ningún concurso de relatos más, salvo que tenga pruebas de que es serio, de que el libro será editado como Dios manda y de que mi relato estará entre otros de calidad similar o superior. Algunos podrían pensar que sobrevaloro demasiado el fruto de mi trabajo. Yo simplemente creo que si mi relato es lo suficientemente bueno (y no todos los que escribo lo son, me doy cuenta) se merece un poco de esfuerzo por parte del editor y, lo que es más importante, no seré yo quien asuma tanto el riesgo como el margen del beneficio que el organizador quiera sacar.
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7 comentarios:

  1. Es cierto que hay antologías que huelen a chamusquina desde la distancia. No me han ofrecido más que una vez el participar en una, y no me he presentado a concursos de este tipo, por lo que no tengo experiencia como tú, así que agradezco mucho este post, porque si hay algo que me molesta muchísimo es que haya gente que se quiere aprovechar tan vilmente del trabajo de autores que están deseando salir a la luz.
    Un besote, Déborah =)

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  2. La verdad es que es algo que cada vez oigo más a menudo: los concursos literarios proliferan, y por desgracia en muchos casos lo hacen con la única intención de lucrarse los organizadores. Es muy triste cómo algunos deciden lucrarse a costa de las ilusiones de otros. Es bueno que los que conocéis la situación aprovechéis estos medios para denunciarla.
    Mucho ánimo.

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  3. Creo que denunciar estas situaciones en el blog es lo imprescindible. Es muy fácil caer en la trampa, especialmente para los escritores que empiezan (algunos caen voluntariamente con tal de ver su obra publicada, pero no son mayoría), y al final los grandes perjudicados son ellos.
    El problema es que no todos tienen el valor de decir la verdad, como hice yo con Porciones del alma, aunque se lean el resultado final y les avergüence. Yo misma busqué información sobre esas antologías antes de presentarme a concurso y daban imagen de seriedad, con escritores que parecían encantados de la vida con ellas. Apuesto a que o no han leído el libro o lo han leído y tienen miedo de reconocer que les han engañado (habrá alguno que lo haya leído y esté encantado: ese no es, en mi opinión, un verdadero escritor).
    Por suerte yo nunca he sido de las que se callan y si puedo evitarle el mal trago a alguien contando mi mala experiencia lo hago sin dudarlo.

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  4. Como dices, lo importante es denunciarlo públicamente, digamos. Sabía que en los concursos literarios, en algunos de los muchos que salen, hay gato encerrado, estos casos, en concreto, no los sabía.

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  5. Pues es verdad, últimamente encuentro antologías por todos lados, por lo general cuando son gratuitas me las descargo y no me arrepiento porque muchas de ellas son de una muy buena calidad que no tienen nada que envidiarle a otros libros. Los aprovechados siempre van a estar, es cuestión de arriesgarse o no, ni modo.
    Besos

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  6. Acabo de leer tu post, me ha gustado. Yo soy una de esas escritoras que (al igual que tú, cayó en Porciones del alma). Presenté mi obra(novela) a varias editoriales y algunas (excluyendo a las que decían que no les interesaba) me decían que no tenía nada en el curriculum y que no publicaban a gente que no tuviera un "mínimo" de carrera. Y yo pensé ¿qué mierdas es esto?
    Ahí entró en juego Diversidad Literaria, editorial que hace concursos de antologías (uno de ellos Porciones del alma) donde tu mandas un microrrelato y lo publican casi seguro. Puedes comprar o no un ejemplar. Yo no he vuelto a comprar nada después de eso, pero sí es cierto que publico con ellos en sus concursos y (aunque suene algo mal) saco un pequeño provecho.
    Hace no mucho (teniendo algunas publicaciones, no sólo en Diversidad Literaria), volví a ponerme en contacto con las editoriales que me habían dicho que mi historia no estaba mal pero que era una auténtica desconocida y que no iban a publicarme porque ni dios compraría el libro. Les comenté lo que ocurrió con ellos (para refrescarles la memoria) y me pidieron que volviera a mandarles la propuesta, con mi curriculum actualizado.
    ¡Qué cambio de actitud tan radical dieron la mayoría!

    Eso me lleva a varias conclusiones:
    1- Diversidad literaria tima a quien quiere ser timado (yo no me gusta un duro, pero saco provecho con las publicaciones, aunque suene fatal, lo sé).
    2- Las editoriales no miran sólo la calidad de la obra sino el renombre del autor, cosa que me asquea porque así estamos, los principiantes dejándonos las uñas por conseguir que lean un mísero manuscrito.
    3- No todas las editoriales hacen eso, también las hay que sí dan oportunidades al margen de la fama del autor o que son sinceros y te dicen lo que se cuece en sus cabezas. (Aunque esos sean una minoría)

    Y como final diré que creo que lo de Diversidad, al margen de ser un sacacuartos, puede ser interesante para la gente que empieza. ¿Cómo te sentiste al ver que tu microrrelato romántico estaba entre los publicados en Diversidad? Yo me sentí muy feliz, exultante (hasta que vi, como tú, lo que había alrededor, je,je,je). Es el lado claroscuro de esto. Aunque, repito, puedes sacar algún provecho de cualquier situación (no hablo de dinero, entiéndaseme XD).

    Un saludo y lo dicho, gran post.

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¡Mi opinión no es única! Da la tuya: eso sí, con educación. Os recuerdo que si habéis reseñado los libros que comento podéis mandar el link para que lo enlace también. Esos links, los relacionados con la entrada, son los únicos que permito.

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